Convierte tu vulnerabilidad en un recurso para crear conexiones

Por: Emilio Chavez

Piensa en la palabra “liderazgo”, ¿cuáles son las ideas que se te vienen a la mente? Probablemente sean conceptos como fortaleza, decisión, empatía o cualquier otro de connotación poderosa.

Sin embargo, es difícil que pensemos en algo parecido al tema de la vulnerabilidad, al menos en mi caso particular así fue hasta hace poco tiempo.

Ahora que hemos estado hablando de herramientas y habilidades para convencer a otros dentro de una organización, resulta que mostrar tu lado “débil” puede ser un activo importante.

Imperfección = conexión genuina

Brené Brown, profesora e investigadora (y muy buena storyteller), ha sido pionera en el tema. Su plática El poder de la vulnerabilidad, ocupa el cuarto lugar entre los videos más vistos en la historia de la plataforma TED.

Recomiendo mucho su plática, si tienes oportunidad de verla te invito a que lo hagas. Aquí te la dejo:

No obstante, no quiero dejar pasar la oportunidad de darte las principales ideas de su conferencia, así como una explicación de qué tiene que ver todo esto con la capacidad de convencer y conectar con otros.
Brené partió de algo que le llamó mucho la atención y que tiene que ver con la necesidad que tenemos los seres humanos de sentirnos conectados. Ella realizó una investigación para tratar de encontrar los principales factores que permiten o bloquean ese sentimiento de conexión.

Uno de los principales hallazgos fue que “para que exista conexión entre las personas, uno debe estar dispuesto a mostrarse”.

La premisa anterior requiere, como lo señala Brené, coraje para aceptarnos como seres imperfectos y compasión hacia nosotros mismos, lo cual permite que nos mostremos a los demás de manera genuina.

Suena más fácil de lo que parece: hoy en día estamos rodeados de hábitos, imágenes, acciones y personas que nos invitan a pretender, a estar ansiosos, aspirar a la perfección y caer en un estado de “anestesia”.

Basta con mirar nuestras redes sociales para darnos cuenta de ello.

Muestra tus ‘cicatrices’ doradas

Los japoneses tienen un concepto que me parece bastante interesante, y que da la respuesta a cómo podemos afrontar el miedo y reto de ser vulnerables.

Existe un arte llamado “Kintsugi”, que consiste en reparar artesanías como platos, tazones, entre otros, con polvo de oro. Incluso, una pieza reparada mediante el Kintsugi llega a tener un valor superior a la original intacta.

El arte del Kintsugi consiste en resaltar y embellecer las imperfecciones de los objetos.

Más allá del valor material, la técnica es una metáfora que otorga mayor valor al objeto que pasó por un proceso de rotura y reparación. Esto nos recuerda que debemos aceptar nuestras derrotas y fracasos, porque nos convierten en mejores personas.

Pretender ser duro, serio, con agudeza mental, en definitiva te puede ayudar a ejercer un liderazgo, pero no es una estrategia sustentable, pues requiere pretender en todo momento, a toda hora.

En cambio, estar orgulloso de tus caídas y haber aprendido de ellas -en síntesis, ser vulnerable-, te coloca en un camino que no sólo es sustentable, sino que permite a quienes te rodean ver un modelo a seguir, y convencer.

Liderazgo, al final del día, no es únicamente dar órdenes, sino crear conexiones con sentido.
Y esto, como lo señala Brené, sólo se logra si al final del día aceptas tus caídas y creas una nueva versión a partir de ellas: un Kinstugi.

Sobre el autor

Emilio Chavez

COO & Consultor Sr.

Emilio tiene una pasión por entender temas complejos. Es un excelente maestro, le gusta mucho ayudar a otros a desarrollar nuevas competencias y habilidades. 🎯



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