¿Qué mueve más: el ejemplo o una buena historia?

Por: Astrolab

Antanas Mockus -alcalde de Bogotá en dos ocasiones y candidato a presidente de Colombia en 2006 y 2010- fue el expositor principal en el Foro Mty. Ahí dijo que los seres humanos ponen mucho más atención a las normas sociales que a las normas morales o jurídicas.

No es el primero en concluir esto. Robert Cialdini habló sobre esto en Influence, su obra maestra publicada en 1984 y reeditada varias veces. Cialdini dedicó años de su vida a estudiar las diferentes formas de influenciar a otros que utilizan empresas, ONGs, gobiernos y religiones, y concluyó que la aprobación o demostración social (social proof) era una de las seis formas de influenciar a otros (las otras cinco son: reciprocidad, compromiso-congruencia, autoridad, escasez y simpatía). Por aprobación social se refería a que somos seres que imitan a otros.

Por el trabajo que hacemos en Astrolab nos hemos dados cuenta que tiene más impacto el buen -o mal- ejemplo de una persona, que lo que esa persona comunica -aunque sea el mejor contador de historias-.
Una experiencia reciente y una memoria de mi difunto padre me hicieron pensar sobre esto.

Una experiencia reciente

Hace unos meses tuve una reunión con dirigentes de un partido político. Me citaron en la sede del partido estatal y me dijeron que querían capacitar a todos los representates del partido (alcaldes, diputados, regidores, etc) y a las personas con funciones de comunicación para que supieran identificar y contar buenas historias.

-Con gusto -le dije-. Ahora: quiero dejar algo muy claro. Las historias sirven poco si los líderes del partido o cualquier persona cercana a la organización no es coherente con lo que dice. Si esas personas cuentan historias sobre cómo están ayudando a otros pero luego la sociedad se entera de que el mensaje no fue sincero, congruente ni honesto, las historias tendrán el efecto contrario: harán que la brecha de confianza se haga aún mayor.

Mientras decía eso, este video pasaba por mi cabeza.

Una memoria a raíz del día de difuntos

Mi Papá falleció este 19 de marzo y ayer -víspera del día de difuntos- pasé a visitarlo a la cripta donde se encuentran sus restos. Mientras estaba ahí me puse a recordar momentos con él, y una anécdota relacionada con Kurt Cobain se me vino a la cabeza.

Kurt Cobain se suicidó en 1994. Mi hermano, que tenía 14 años en ese entonces, era muy fan de Kurt. Unas semanas después de su muerte mi hermano recortó una foto suya que apreció en Guitar Player, la enmarcó, y la colgó arriba de su cama en nuestro cuarto.

El día siguiente, mi Papá entró al cuarto y vio la imagen.

-¿Qué hace eso ahí?

-¿El cuadro de Kurt Cobain? Pues me gustó la imagen.

-¡Kurt Cobain se suicidó!

-…

-Quítalo por favor. Sigue a otras personas.

Yo tenía 10 años en ese entonces y la verdad no entendí muy bien la discusión. Con el paso del tiempo me cayó el veinte: mi Papá nos estaba formando. Mi hermano se enojó con él por algunos días pero la historia permanecerá siempre conmigo.

El líder como referencia a seguir

¿Quieres inspirar a otros a alcanzar objetivos compartidos? Cuenta buenas historias, pero asegúrate de vivirlas y encarnalas. Compórtate de tal forma -a veces de manera notoria- que las personas cerca de ti cuenten historias sobre los principios y valores que quieres promover.

A la pregunta de ¿qué mueve más: el ejemplo o una buena historia? la respuesta es: el ejemplo.



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