Las claves del poder y la burocracia en las organizaciones

Por: Laura Cañamar

Cada latido es necesario para el ser humano. Cada respiración, parpadeo, digestión; cada movimiento es base fundamental para la vida.

El conjunto de estos diferentes sistemas trabajando de manera efectiva y armoniosa con un mismo fin (la supervivencia del ser humano) logra que el cuerpo siga en movimiento y en constante desarrollo.

Una organización no está muy alejada de esta realidad. Con sus diferentes microsistemas trabajando a la par por un mismo objetivo de manera eficiente y eficaz, logra avanzar en el mundo corporativo.

Pero ¿qué pasa cuando en el ADN de la organización un solo sistema quiere controlarlo todo? ¿qué pasa cuando el cerebro decide que no necesita de los demás órganos?”

Ataque de poder

Supongamos que un día te despiertas y tu cerebro decide hacer todas las cosas por sí mismo. Respirar, correr, escribir, comer, etcétera, sin ayuda de ningún otro organismo, y sin darles siquiera la oportunidad de apoyar en el proceso.

Algo así pasa con las organizaciones cuando el poder se les sube a la cabeza a las personas encargadas.
Pero antes de crucificar a la palabra poder, vamos a entender mejor qué significa.

Tr. Tener expedita la facultad o potencia de hacer algo.

Según el diccionario, poder es tener el control o lo habilidad de hacer algo.

Otros autores lo definen incluso como la capacidad de influir en el comportamiento de las demás personas, de manera que éstas hagan cosas que no harían de otra manera.

Esta última definición no está muy alejada de la realidad con la que ejecutan este término las compañías.

Influir en las personas es una consecuencia o una manifestación real del poder. Una siempre va acompañada de la otra. El truco aquí es reconocer hasta dónde estás influyendo y cuándo ya estás controlando o manipulando.

Dos mundos diferentes

Ejercer el poder implica responsabilidades, y si esto se hace de forma incorrecta puede tener graves consecuencias. El uso excesivo puede generar en el ambiente laboral un sentimiento de opresión.

Hofstede mencionaba cómo una sociedad u organización con una larga distancia jerárquica y de poder acepta una amplia autoridad y poder dentro de las organizaciones.

Es decir, se amplían las desigualdades de poder en las organización, generando en algunas personas temor al relacionarse con personas que tienen una autoridad superior.

Los tipos de poder

Sin embargo, como mencionamos arriba, el poder no tiene por qué generar una connotación negativa cada vez que se usa. Un buen uso del poder puede generar la inercia necesaria para cumplir con los objetivos.

  1. Poder de premio: Los gerentes o jefes poseen este tipo de poder cuando premian a sus empleados con un deseo personal. Pueden ser un incremento salarial, ascensos o incluso darles el reconocimiento merecido.
  2. Poder coercitivo: En éste, al contrario del primer poder, el gerente tiene el poder de infligir un castigo. Ya sea asignar tareas molestas, hostigamiento, quitar beneficios, etc.
  3. Poder legítimo: Esta clase de poder es la que se da de manera “natural” por sólo ejercer el cargo que a uno le toca.
  4. Poder de referente: En este poder, el gerente funciona como modelo a seguir para los subordinados. Los empleados se identifican con los valores y las acciones que caracterizan al jefe.
  5. Poder de experto: Los empleados ven con admiración al gerente. Piensan que el superior cuenta con información, conocimientos o habilidades que les pueden servir en un futuro. Así aumenta la posibilidad de aceptar las instrucciones que ordena el gerente.

Cuando el poder se interpone

Ejercer poder en una organización es justo y necesario, mientras esté siempre en tiempo y forma.

Algo que pasa con bastante frecuencia en las organizaciones son las diferentes trabas que se ponen entre departamentos. A este fenómeno se le nomina como burocracia.

El poder concentrado en la burocracia puede ser una traba para el funcionamiento de una organización. Foto: elconfidencial.com

Veámoslo de esta forma: si tu cuerpo tiene hambre, el cerebro va a mandar una orden directa a los pies para que vayan a buscar comida.

Pero ¿qué pasaría si, antes de darle esa orden a los pies, ésta tiene que pasar por cada uno de los sistemas para ver si está correcta, y en el momento en que no esté, se apagara la señal? Nos quedaríamos con hambre por mucho más tiempo.

Funciona igual en una organización. La comunicación entre los diferentes departamentos resulta atrofiada al haber tantos filtros por los cuales la información tiene que pasar, perdiendo autonomía y libertad cada departamento.

Sin embargo, no todo es tormenta en el mundo organizacional. La burocracia también se encarga del orden de la compañía, de que todo se cumpla en tiempo y forma.

Se vuelve en un procedimiento indispensable para sustentar la estructura y la formalidad de una empresa.

El nuevo gerente

El truco para lograr un balance entre el poder y la flexibilidad es darle la autonomía y confianza suficiente a los empleados.

La nueva organización empresarial, basada en el saber, no implica que cada persona sea un jefe, sino que cada persona sea un contribuyente al logro del objetivo personal.

Empodera a tu gente. Confía en el rol que juegan dentro de la organización y ejerce el poder sólo como método de guía y orden.

Al final, el cerebro es el que ordena al resto de los organismos, y es también el que confía en que lo lo harán bien.

Sobre la autora

Laura Cañamar

Colaboradora invitada.


Fecha:
04 de octubre de 2018

Categoría:
Learning


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Salvador Mendoza C
2 años atrás

Excelente artículo

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