¿Cuánto dura una (buena) historia de negocios?

Por: Andrés Oliveros

¿Cuándo debe durar una buena historia de negocios?

En The Dead Poets Society, Mr. Keating -protagonizado por el difunto Robin Williams- se burla de un phD en crítica literaria por intentar explicar los componentes de un buen poema:

-Podemos medir la calidad de un poema por sus cualidades técnicas y por su importancia. Si el poema es perfecto -en cuanto a criterios técnicos-literarios- e importante, el poema será mucho mejor que otros. Pero esto es absurdo. No estamos poniendo tuberías. ¡Estamos hablando sobre poesía!

¿Qué hacemos con las historias de negocios? ¿tiene sentido intentar describir sus elementos y delimitarlas de tal forma que podamos hacer una gráfica sobre su impacto?

Hay muchísimos factores que determinan el éxito o fracaso de una historia (entendiendo por éxito el hecho de que una determinada audiencia se sienta movida por una historia, y por fracaso, lo contrario), pero también es cierto que a diferencia de un poema, una historia de negocios tiene un objetivo mucho más práctico y claro que un poema: hacer que alguien vea o sienta algo concreto.

Con esto en mente, mis compañeros de Astrolab y yo nos hemos puesto a estudiar las historias de negocio que hemos escuchado en conferencias, en TED Talks y en los talleres iNSPiRA desde el 2012, y poco a poco vamos destilando lo que tienen en común las mejores.

La corta duración es uno de esos elementos. ¿A qué nos referimos con corta duración? Hasta este fin de semana yo pensaba que 2:30 minutos era el límite máximo de tiempo adecuado para una historia de negocios, pero ahora creo que es difícil justificar que una historia dure más de 2 minutos.

Llegué a esta conclusión después de trabajar en un proyecto la semana pasada.

Una organización de capacitación nos buscó porque quería que preparáramos a algunos de sus clientes para contar buenas historias. La organización -nuestro cliente- iba a tener un evento de ventas masivo este sábado pasado y 4 clientes se ofrecieron como voluntarios para narrar su experiencia frente a una audiencia muy grande. Mi trabajo consistió en ayudarle a esos clientes a identificar las mejores historias y luego trabajar su forma de contarlas.

Al final del evento, el VP de Marketing y Comunicación -un experimentado director con antecedentes profesionales en una conocida empresa de productos de consumo- se acercó conmigo y me dijo:

-Las historias estuvieron buenas pero me parecieron un poco largas. La que más me gustó fue la de Emilia.

Ya en mi oficina, volví a ver los cuatro videos Noté lo siguiente: 3 historias habían durado entre 2.30 y 3 minutos. Sólo la de Emilia había durado 1:50 minutos.

Entonces me puse a ver y a escuchar historias de conferencias y TED Talks que he visto recientemente. Van algunos ejemplos.

Mark Bezos inicia contando una historia en 2:15 minutos. La historia es buenísima, pero pudo haber quitado algo de detalles para cerrarla en 2 minutos:


Ken Robinson -en la TED Talk más vista de todos los tiempos- cuenta varias historias. La primera la cuenta en 25 segundos, y es una historia muy simpática e inesperada. Otra de las historias que cuenta es la de Gillian Lynne, y la cuenta en 2:30 minutos, pero me parece que la duración extra se justifica: no hay información que sobre.


En su TEDx de este año, Karla Souza cuenta cuatro historias: una tragedia familiar (1:30 minutos), una sobre una experiencia de rechazo (2 minutos), una anécdota personal sobre un momento en que perdió el habla (2:10 minutos), y otra donde cuenta cómo la bateó un novio por ser actriz (1:20 minutos).


Aaron Dignan abre esta conferencia que dio hace 3 meses con una historia de 3:20 minutos que a mí me parece un poco larga.

 

Conclusión: mantén tus historias por debajo de los dos minutos. No es garantía de que tu historia será buena, pero tienes más probabilidades de mantener la atención de las personas.

Prepáralas para que duren 1:30 minutos, y extiéndete a 2 SÓLO si la historia es muy buena, si ya la has contado varias veces -con éxito-, y si notas que tu audiencia no tiene prisa. Se necesita mucha sensibilidad para detectar el estado de la audiencia y mucha práctica.

Sobre el autor

Andrés Oliveros

Cofundador & RP

Andrés es testigo de cómo se desperdicia muchísimo tiempo, talento y energía en las organizaciones por operar como lo hacían en el siglo pasado. Desde el 2012 se dedica a ayudarle a líderes y a equipos en empresas globales a mejorar cómo aprenden, se comunican y colaboran para destrabar el potencial de sus colaboradores y así ayudar a crear comunidades más humanas. 💬



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